Pensamientos para mi mismo, Agosto 2016

Pienso luego existo, me resisto a ser un triste, si al convite no me han invitado, no me afecta si me dicen chico raro, si me juzgan por mis pelos con el juicio tan nublado por prejuicios infundados, inculcados desde críos malcriados.

Somos tan afortunados de nacer en el lugar adecuado, porque de otros nos lucramos, si se pone feo nos limpiamos las manos y nos vamos. Adiós muy buenas, no me cuentes tus penas que yo ya tengo suficientes problemas, el miedo es mi condena, el apego la cadena que me une al sistema. Un trabajo, una casa, un banco y mil deudas.

El tiempo sigue corriendo, se escapa entre sueños, se atrapa entre vida. Me pongo la correa por comida, comodidad y otros. Me despego del sentido que le encuentro a estar despierto. Monte y cielo, Árbol, Roca, Mar y Río.

Me desespero sin saber que espero, me congelo sin estar bajo cero, me estanco sobre el ego, ese lago que navego del que no encuentro salida…

Quieres sacar lo que llevas adentro, darlo todo…

Pero no sabes cómo.

Aletargado en la noche, hoy ha sido un día largo, demasiadas caladas, demasiados coches, demasiada poca montaña…

Antisocial por naturaleza, feliz en ella, si inhalo su aire impregnado de tan bellos y variados colores, colándose entre las hojas de los árboles y los pétalos de las flores.

Si amanezco con el sol me desperezo, crezco si me riego un poquito cada día, aunque voy sin guía, muchas luces iluminan el camino…

Esos días en que siento la armonía, me olvido la apatía, me invade la sonrisa, me sonríe la alegría. No me cabe en el pecho tanta gratitud, cuando duermo bajo cielo me cambia la actitud. Me afecta la altitud, me impregno de salud.

Me inyecta soluciones para problemas posibles, afloja las tensiones y ahora voy sin cable, vuelo libre, sensible a cada nota de tu voz, cada gota de sudor que recorre mi frente, mi cuerpo.

Me siento más fuerte, si subo por esta roca y puede que me mate, pero no me había sentido así de vivo antes. Conviviendo en el monte con la gente que me importa. El miedo a la muerte, se convirtió en deporte, como recordatorio de que la vida es gloria, por qué a veces se nubla la mirada? por qué hoy veo luz si ayer veía sombras?

Siempre me asombra ver las flores renaciendo tras el incendio.

Alfonso Fernández

 

 

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