Mágica Tras la Envernosa

Me sentía un poco frustrado por mis dos últimos días libres donde no había conseguido los objetivos marcados, además tenía la sensación de estar repitiendo los mismos caminos, pasando por los mismos lugares que no conseguían despertar en mí las sensaciones que había tenido la primera vez que pasaba por ellos. Tocaba hacer algo distinto, cambiar de macizo, de objetivos… tenía que ir a disfrutar y no a subir ninguna cumbre, si llegaba alguna, bien recibida sería, pero no podía basar mi felicidad en subirla o no, y si hay algo que me produce disfrute es explorar, conocer rincones nuevos, pasar por donde no haya pasado mucha gente, aventuras.

La Tras la Envernosa era una canal que podía darme todo eso pues me imponía y producía en mí esa duda tan querida, una gran desconocida, camino casi perdido, pasos difíciles de ver y expuestos, una joya. Hacía unos cuantos años que la tenía en mente desde que me fijase en ella tras pasar varias veces por Capozo, recuerdo que después buscándola en los mapas y ver ese bonito nombre me transmitió un halo misterioso y salvaje, al buscar en internet apenas aparecía nada de ella, lo que hacía aumentar ese halo y que aquel lugar me atrajera aún más.

27 de Julio, llega mi día libre y salgo tarde, como es costumbre últimamente, pero las fuerzas no me dan para más, necesito tomármelo con calma y a mi ritmo. Son más de las doce, hace mucho calor pero no tengo dudas. Llevo tres litros de agua y una botella de zumo, una naranja, pan y chorizo, la mochila la completa lo de siempre: abrigo, chubasquero, funda vivac, mapa, gps, navaja, esparadrapo, un cordino de 12 metros y algunos mosquetones.

Aparco en el Tombo y camino hacia la Farfada, hay una pareja paseando que me deja pasar, pues voy más rápido, en donde toca, abandono el camino que sube hacia Capozo y me adentro en lo desconocido, desde este punto hasta que termina la canal, la incertidumbre será mi compañera. El asunto está divertido desde el principio y la tensión se nota en el ambiente, un mal paso sería fatal.

Canal de Asotín desde la Farfada

Tras subir una pedrera y caminar entre árboles llego a una zona donde se ve claramente que el camino se complica y se vuelve mucho más expuesto, dudo, creo ver el paso más abajo de donde estoy, que cruza una riega seca y un resalte de roca, pero parece que por arriba también se puede, así que trepo por unas rocas y hierbas donde no hay fallo posible. Metiéndome entre las ramas de unos árboles aparezco en una bonita y pequeña cueva, donde no puedo evitar imaginarme unos bonitos boulders.

No me queda otra que franquear hacia la izquierda por traviesas expuestas hasta debajo de una peña que sé que hay que rodear por la izquierda, lo intento en travesía por donde parece hay traza de camino, pero llegado un punto me veo en un mal sitio, agarrando y pisando hierbas en medio de una ladera muy vertical, aparte no lo veo nada pisado y lo siguiente parece peor que lo ya hecho, la estoy liando, así que vuelvo por donde he venido. Creo que tiene que ser más abajo, así que allí me dirijo, desciendo un centenar de metros y paso bajo la ladera que me había repelido minutos antes, de repente en un collado me encuentro un hito que me llena de alegría, no lo estaba viendo claro y no quería darme la vuelta tan pronto.

Hito antes del sedo, cortesía de Berto

Tras el hito vuelvo a liarla pues unos avellanos cubren el camino y tiro recto, pero de nuevo, no lo veo claro, destrepo y buscando hacia la izquierda, parece que pasando, literalmente, por encima de los avellanos y tras ellos, voy encontrando lo que queda de camino. Más tarde, hablando con Berto Xuan y leyendo las reseñas de foropicos, descubriré que esto era el sedo, que yo pensaba me había saltado ya con las trepadas anteriores, si no lo intuí en ese momento es porque la hierba se comía prácticamente todo y parecía simplemente una traviesa expuesta sin más, y muy expuesta, con muy poco sitio para los pies y una caída de más de doscientos metros a mi izquierda.

Con la mano derecha voy agarrándome a las altas hierbas, cogiéndolas a manojo, la adrenalina disparada por lo que la concentración es total, en ese momento no existe nada más en el mundo para mí.

Salgo del sedo y la canal se muestra majestuosa ante mí, la exposición desaparece, aunque todavía quedan trepadas y traviesas guapas, pero lo mejor de todo es la sensación, el verme allí solo, el sentirme solo ante la inmensidad de la naturaleza y la paz que envuelve todo, recupero sensaciones parecidas a cuando empezaba a caminar por los Picos, me siento libre y únicamente dependiente de mí mismo, lejos de todo y de todos. Camino libre por donde mejor me parece hacia un resalte de roca que dejo atrás con bonitas trepadas.

Tras la Envernosa salvaje

Me atrevería a decir que disfruto como nunca subiendo, sorprendiéndome a cada paso de lo que veo, de lo que siento, que no haya camino ayuda, avanzo siguiendo el instinto. Pero el calor es el calor y en un punto he de parar en la única sombra de la zona, bajo un pequeño bloque de piedra, allí como y bebo, y mientras, unas mariposas juguetonas empiezan a revolotearme y apoyarse en mis manos, más de 6 mariposas chupándome, lo que terminaba por otorgarle el título de mágica a la canal, yo les gustaba y ellas a mí. Me siento un privilegiado.

Tras mucho rato sentado, son más de las cuatro y sé que el calor empezará a aflojar un poco, me levanto y empiezo a subir de nuevo, quiero ver de cerca el Peñón y camino bajo él, me gustaría subirle y no he visto nada de información sobre él, lo que me atrae. Paso cerca de donde intuyo está la forma más fácil de subir, pero hoy no es el día, pues parece necesaria la cuerda, ya volveré, pero ahora sigo. Son las seis, la horcada de Pambuches está cerca y me tienta bajar por ella, pero ya la conozco y aun queda mucha luz, así que me dirijo a las Torres Pardas que alguna vez había leído que las unía una bonita y fácil cresta.

El Peñón

Se me hacen muy lejanas y muy altas todavía, las piernas me pesan, pero continuo y mientras, aprovecho a observar detenidamente la Torre Ciega y la Torre de Ita, que algún día sueño con subir, son bonitas, sobre todo la de Ita. Aun dando más vueltas de las necesarias en el caos de roca que me envuelve, llego a la base de la primera Torre Parda por donde vengo, al final, llegar me costó menos de lo esperado, hago una fácil trepada por la característica roca marrón y llego a la cumbre. Estoy encantado, ¡pedazo actividad que me estoy marcando!, pero que no se me suba a la cabeza… Todavía me queda un buen rato.

Peña Santa desde la primera cumbre de las Torres Pardas que subí

Me empapo del paisaje allí sentado un rato, hasta que me decido a seguir por la cresta, no sabría decir por cuantas cumbres paso, diría que cinco, aunque en los mapas solo salen dos. Llego a un verde collado tras la última cumbre y bajar de ella por un estrecho callejón, lo más evidente es seguir el camino que vira hacia la izquierda hacia donde quiero bajar, por Pambuches, pero veo un hito encima de unas rocas y subo allí a ver que se cuece, tras destrepar y trepar, veo otro hito y el camino me mete por un furaco y me saca a otro collado, desde allí veo otra cumbre muy cerca, el Pardo Pescuezo, así que subo hasta ella y me vuelvo a sentar, esta vez ya, lleno.

Bonito cresterío que une las Torres Pardas

Pienso que podría ir hasta la Bermeja, pero apenas me queda agua y la veo lejos, estoy cansado y se acerca el atardecer, así que cuando decido ponerme en marcha me voy para abajo hacia la Canal del Bufón, toda esta zona es nueva para mí y voy disfrutando, pero antes de llegar a la Canal, me equivoco y me meto por otra más a la izquierda, donde llegado un punto parecía no haber salida y tengo que volver a subir lo descendido, otros 100 metros de desnivel para coger el camino bueno.

Rebecos

A mitad de Pambuches se me termina el agua y tengo mucha sed la verdad, ya está oscureciendo, así que bajo lo más rápido que puedo hasta la fuente, aquí dudo si ir hacia Cordiñanes directo, que me suena que había un camino, pero como no quiero liarla otra vez, tiro por Pantivalles y bajo hasta Posada, de allí a Cordiñanes otro buen trozo por la carretera que terminará por rematarme de la paliza que llevo, no solo hoy, sino el último mes y medio. Mientras miro de reojo la más que posible bajada directa que antes deseché.

Llego al Tombo ya de noche, donde espera el coche, aunque no me hizo ni puta gracia la vuelta que di por Posada y los cuatro últimos kilómetros de carretera para terminar la paliza, estoy contento, muy contento por los lugares recorridos y conocidos hoy, y sobre todo, con las sensaciones experimentadas que no me han decepcionado, sino todo o contrario.

Antes de Posada mi sorpresa no pudo ser mayor al encontrarme un cerdo por allí corriendo, cosa de magia

Track en wikiloc:

https://es.wikiloc.com/rutas-alpinismo/canal-tras-la-envernosa-torres-pardas-y-pardo-pescuezo-58584754

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Más fotos:

Selva Fernández, octubre de 2020.

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